Dios nos creó para tener una relación con Él, para conocerle y ser conocidas por Él. Él nos creó para reflejar su gloria y su carácter en el mundo, y para cumplir con un papel importante en su plan de redención.

La Biblia está llena de historias de mujeres que respondieron al llamado de Dios y cumplieron con un papel importante en la historia de la salvación. Desde Eva, la primera mujer creada por Dios, hasta María, la madre de Jesús, pasando por mujeres como Débora, Rut y Ester, la Biblia nos muestra que Dios ha utilizado a las mujeres de manera poderosa a lo largo de la historia.

Entonces, ¿cuál es el propósito de Dios para la mujer? La Biblia nos enseña que Dios nos creó a su imagen y semejanza, con un propósito específico en mente. En el libro de los Salmos, el salmista escribe: “Porque tú formaste mis entrañas; me tomaste de la tierra. Te alabaré, porque me has hecho de manera temible y maravillosa; maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien” (Salmo 139:13-14).